Por: Paola Ballesteros Él, no tendría por qué limitar mi espacio vital y tampoco mi libertad, ni manipularme, prohibirme u ordenarme...
Por: Paola Ballesteros
Él, no tendría por qué limitar mi espacio vital y tampoco mi libertad, ni manipularme, prohibirme u ordenarme. No tiene por qué agredirme físicamente, moralmente o psicológicamente.
¿Por qué pusiste en riesgo mi vida con tus imprudentes actos cuando ni yo misma lo haría?
El miedo me paralizó y un poco más, al saber que dudaron de la veracidad de mis palabras con las que lo conté. ¿Por qué debo ser juzgada y acusada socialmente cuando me atrevo a manifestarme después de haber sido víctima de actos violentos que afectan mi integridad y bienestar?
¿Por qué tener que soportar escuchar términos desagradables dirigentes a mí o incluso ser manoseada en las calles o trasporte público? ¿Cuál es la gracia o satisfacción de meterse con la tranquilidad de una?
Es real, estoy rodeada de actitudes misóginas por todas partes y reconocer estos actos agresivos es el primer paso para salir de ellos, no volver a caer y no callar. Estamos tan acostumbrados a ciertas conductas patriarcales que en la mayoría de las veces las televisoras nos proponen, en lugar de aportar soluciones a estos sucesos denigrantes hacia la mujer.
“Los hombres no son agresivos por naturaleza, aprenden a ser violentos. Este es el resultado de enseñar a los niños a expresar su masculinidad de forma exagerada en su relación con las mujeres, además de con otros niños y hombres. Con este poder se quiere controlar a la gente y al mundo que les rodea, pero la mayoría de estos actos violentos son signos de debilidad, inseguridad y carencia de autoestima, mezclados con un sentimiento de superioridad y capacidad de dominación (física y/o verbal).
El rol de ser madre, cuidar a mis hijos, limpiar mi casa, satisfacer sexualmente y vivir sirviéndole a un hombre es una ideología totalmente ancestral y no soy una fracasada por no continuarlo. No soy inferior al hombre por causas biológicas ni intelectuales. Actualmente los roles han cambiado, se han distorsionado y hasta invertido.
Habiendo mujeres provocativas y/o que mantienen esas ideologías inculcadas alimentando la violencia de género, habrá aún más que piensen como yo, y podamos crear conciencia en las personas que tenemos a nuestro alrededor consiguiendo igualdad y respeto efectivo rompiendo estereotipos. Dejemos de ser sumisas, dejemos de adquirir beneficios por nuestro encanto esperando a que todo nos lo den y eliminar la idea de ser el sexo débil e inútil.
Si no existiera el machismo, el feminismo tampoco. Si violentas o matas a una mujer, no hay justicia ni se cumplen las leyes para una vida libre de violencia. Mientras tú realizas acciones machistas, se retornan a tus queridos.
